Fernando Quesada, critico de arquitectura
espacios celulares


…Las propuestas de Claudia Bonollo no se restringen al marco de la pieza de arte, sino que tienen una clara vocación por construir, desde su materialidad luminosa, atmosférica y psicológica, un espacio de estas características.

Cuando se aborda este tema siempre surge, sin excepción, el motivo del límite. El límite entre el soporte y la obra, entre la arquitectura y el arte. Las discusiones entre uno y otro frente chocan en su afán de protagonismo y competencias, las más de las veces en detrimento del producto al que está dedicada la propia discusión, la obra de arte. Esto sucede cuando se generan espacios para el arte. Entra así en el cuadro la servidumbre de un elemento respecto al otro, estableciéndose entre ambos no una tensión dialéctica genuina, sino un enfrentamiento estéril.

…En un retrato celular el cuerpo escapa el propio límite cutáneo, incluso energético o térmico de su presencia, para proyectarse libremente sobre el soporte arquitectónico anulando su materialidad y sustituyéndola por un nuevo límite más flexible e inmaterial.
El cuerpo inside-out se convierte así en una herramienta de construcción sensorial del espacio de posibilidades ilimitadas, ya sean meramente estéticas o más especializadas, rituales, terapéuticas, seudo-religiosas, o narcóticas.

El valor e importancia del trabajo de Bonollo no radica en absoluto en sus efectos, de corte mayoritariamente terapéutico para el retratado, ni en sus cualidades materiales o estéticas para el espectador externo no retratado, sino más bien en sus posibilidades como herramienta, en su constitución como sistema con leyes propias. Los espacios que se pueden llegar a generar son canales sensoriales proyectados en múltiples direcciones y con diversas intensidades, madrigueras espaciales por las que el cuerpo navega sin sustraerse a las reglas del sistema métrico de referencia. Estos espacios niegan la arquitectura, la sustituyen por el propio cuerpo sin caer en la analogía, la metáfora o cualquier tropo lingüístico.

En el incremento de las responsabilidades del artista se sigue que éste debe ir mucho más allá de la colonización de los espacios materiales, del amueblamiento nómada y crítico-discursivo de los “espacios para el arte” institucionales, hasta llegar a proponer auténticos “espacios del arte”.

En el trabajo de Bonollo queda sólo cuerpo y espacio.

 
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