CLAUDIA BONOLLO 

artistic statement

Toda transformación está precedida por una visión o por un deseo que no pertenecen a la fantasía, sino al mundo imaginal, donde cada metamorfosis es posible.

Soy artista, arquitecta e investigadora de formación multidisciplinar. He estudiado en distintos países y me considero una nómada tanto geográfica como culturalmente.

Mi primer trabajo por encargo fue un traje ritual para el Reverendo Fausto Taiten Guareschi, fundador del Monasterio Zen de Fidenza. El manto sagrado, de dieciséis metros cuadrados, implicaba un ritual inspirado en la labor de las monjas budistas del siglo XI. Realicé también las alfombras para la meditación matutina (Za-gu) y un cuaderno de artista inspirado en el oráculo chino del I Ching, el Libro de las Mutaciones, un texto que me acompaña desde entonces. Cuando el Reverendo Taiten tuvo que desprenderse de la mayoría de sus kesas, eligió únicamente tres y, entre ellos, sorprendentemente, el mío, el más controvertido de todos. De esta experiencia aprendí la importancia del trabajo anónimo y riguroso, así como del ritual personal.

Desde muy pronto he combinado técnicas, materiales, lenguajes y disciplinas diferentes. Me interesa la creatividad como proceso ontológico y alterno la actividad investigadora con la experimentación en cualquier ámbito de la creación. La formación con Bruno Munari me enseñó a desarrollar la curiosidad y el sentido lúdico. De él aprendí a componer sin pensar en el resultado final y a entregarme por completo al proceso creativo, porque cuando se juega —y todo juego necesita unas reglas— se juega en serio.

Convencida de la importancia del diálogo multidisciplinar en una época fuertemente marcada por la especialización, fundé en Madrid, en 2002, el Atelier Meta-morphic, una plataforma internacional para el arte, la cultura y la investigación que desde el comienzo se convirtió en un lugar de promoción cultural. En 2020 fundé el Atelier Cromático, un laboratorio experimental para un uso consciente del color, que hoy dirijo. Ambas plataformas resumen el sentido de mi investigación: trabajar en el límite entre lo animado y lo inanimado, en el umbral entre lo visible y lo invisible, abarcando los ámbitos del arte total.

Luigi Prestinenza Puglisi ha vislumbrado en mi obra plástica elementos que recuerdan a Gaudí, Miralles, Libeskind, Coop Himmelb(l)au, Moss y Morphosis, así como la vitalidad de la herencia del abstractismo de Klee, Kandinsky y Miró. En una metamorfosis incesante se halla un alma barroca que alude a la totalidad sin desvelarla nunca por completo; cada signo dialoga con otro y requiere una intervención activa de la imaginación por parte del espectador para articular el complejo sistema de fragmentos que origina el proceso formativo. Con este enfoque surgen mis proyectos y arquitecturas, las colecciones de muebles, lámparas y esculturas, los biombos, las joyas y los tejidos. Cada proyecto es un conjunto fragmentario que narra una historia articulada por analogías. Así nacen las visualizaciones cromáticas, los libros de artista, las escenografías monocromáticas y las arquitecturas sensibles.

Sin embargo, mis fuentes de inspiración no proceden únicamente de los arquitectos que he admirado o de los distintos ámbitos del arte, sino también de las nuevas perspectivas de la biología, de la física cuántica y de las reflexiones de James Hillman.

Investigo la imaginación activa, la luz y el color a través del estudio de algunos de los místicos más visionarios, como Ibn Arabi, Sohravardi y Najmoddin Kobrâ, magistralmente presentados por Henry Corbin, quien recuerda:

«Si queremos recuperar lo imaginal, primero debemos recuperar su órgano, el corazón, y elaborar su filosofía…»

Y añade:

«Ese poder del corazón es lo que designa específicamente la palabra himma, cuyo contenido quizá aclare mejor el término griego enthimesys: la acción de meditar, imaginar, proyectar o desear…»

Mi propensión por el color es acorde con mi origen veneciano, donde aprendí que el color es movimiento, vibración y reverberación, fruto de la contracción y la dilatación de la luz. El color se ha convertido en una herramienta para construir espacios sensoriales de posibilidades ilimitadas, ya sean estéticas, rituales, terapéuticas, espirituales o hipnóticas.

Desde 2001 desarrollo EL CUERPO IMAGINADO, un proyecto artístico multisensorial que propone, a través del arte —un arte entre muchas disciplinas—, una mirada distinta sobre el cuerpo humano.

Gracias al diálogo con profesionales de distintas disciplinas interesados en mi trabajo, el proyecto ha evolucionado hasta extenderse al estudio del cuerpo humano en su totalidad y de las emociones, planteando la felicidad desde un punto de vista biológico y explorando las reacciones del organismo en un estado de bienestar.

Como afirma Fernando Quesada:

“Las propuestas de Claudia Bonollo no se restringen al marco de la pieza de arte, sino que tienen una clara vocación por construir, desde su materialidad luminosa, atmosférica y psicológica, un espacio de estas características. (…) El espectador no es simplemente subyugado o seducido, se deja seducir, sucumbe por voluntad propia, aportando su sistema físico-fisiológico como herramienta de construcción de ese espacio sensible no material…” Se trate de instalaciones, proyectos de arquitecturas o de objetos de diseño, de jardines verticales u obras para contemplar, la meditación activa se convierte en proyecto y la imaginación en deseo.

Ya se trate de instalaciones, proyectos arquitectónicos, objetos de diseño, jardines verticales u obras concebidas para la contemplación, la meditación activa se convierte en proyecto y la imaginación en deseo.

“Apelamos al corazón porque en él es donde lo imaginal presenta a la imaginación la esencia de lo real.” (J.Hillman).

Gracias a la colaboración con el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid pude desarrollar La Ruta de la Vida, un itinerario cromático y sensorial concebido para sanar la memoria de un lugar, hoy convertido en una instalación permanente.

En el incremento de las responsabilidades de la artista frente a sus criaturas se halla un arte militante y delicado, donde la creadora, la obra y el espectador forman un cuerpo único.

En el incremento de las responsabilidades de la artista frente a sus criaturas se halla un arte militante y delicado donde el creador, la obra y el espectador forman un cuerpo único.

CLAUDIA BONOLLO ATELIER
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